El informe destaca que, aunque todos los consumidores enfrentan una vulnerabilidad estructural en sus relaciones con los proveedores, ciertos grupos presentan una vulnerabilidad adicional debido a factores como edad, condición psicofísica, género, situación socioeconómica, entre otros.
Esto subraya la necesidad de una protección especial y un reconocimiento normativo explícito para estos consumidores hipervulnerables en Chile.