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Orientaciones para la alimentación de adolescentes

En los últimos años, la salud de los adolescentes, ha sido tema de preocupación. Sedentarismo y nuevos hábitos de consumo han marcado la pauta en la alimentación de nuestros jóvenes. A continuación algunas recomendaciones al respecto.

18 de mayo de 2004

En los últimos años, la salud de los adolescentes, ha sido tema de preocupación. Sedentarismo y nuevos hábitos de consumo han marcado la pauta en la alimentación de nuestros jóvenes. A continuación algunas recomendaciones al respecto.

La adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes transformaciones emocionales, sociales y fisiológicas, donde la alimentación cobra una especial importancia. Por ello es relevante evitar tanto el déficit nutritivo como los excesos, ya que ambos pueden ocasionar graves trastornos de la salud.

Las necesidades de energía están estrechamente relacionadas con el sexo, edad y con el nivel de actividad física. Por ello, es conveniente evaluar y clasificar la actividad física (ligera, moderada o intensa) de acuerdo a las actividades que cada persona realiza en su tiempo libre, y consumir la cantidad y variedad adecuada de alimentos para satisfacer esos requerimientos.

Tipos de actividad física:

  • Actividad ligera: Adolescentes que no practican deportes.
  • Actividad moderada: Adolescentes que practican deportes como fútbol, natación o atletismo por lo menos tres veces a la semana, dos horas diarias, o que caminen a paso rápido al menos una hora al día.
  • Actividad intensa: Adolescentes que practican regularmente algún deporte de competencia, como fútbol, atletismo o aquel joven que realiza un trabajo que requiere un gran esfuerzo físico, como cargadores, leñadores, etc.

Cómo lograr una mejor alimentación:

  • Aumente el consumo de leche. Prefiera alimentos de bajo contenido graso. Recuerde que puede reemplazarla por yogurt, quesillo o queso fresco.
  • Prefiera las carnes como pescado, pavo y pollo, éstos contienen menos grasas saturadas y colesterol.
  • Aumente el consumo de frutas, verduras y legumbres.
  • Prefiera los aceites vegetales crudos. Consuma frituras sólo en forma ocasional.
  • Disminuya su consumo de azúcar. Recuerde que muchos alimentos contienen azúcar en su preparación (bebidas, jugos, mermeladas, galletas, helados, tortas y pasteles).
  • Recuerde que muchos alimentos procesados contienen una importante cantidad de sal ( snacks, papas fritas, galletas saladas, suflitos y otros), por lo tanto, no agregue sal extra a sus comidas.
  • El consumo eventual de comida rápida (fast food) no supone ningún inconveniente para la salud, siempre y cuando no se conviertan en un hábito ni sustituyan la ingesta de otros alimentos básicos.

Adecue el sistema de alimentación a sus necesidades:

  • Hacer cambios graduales. No intente cambiar sus hábitos de alimentación y comportamiento de un día para otro. Resultará mucho más fácil hacerlo poco a poco, marcándose objetivos concretos cada día.
  • Tener una alimentación variada. Ningún alimento contiene todos los nutrientes necesarios, por lo que no conviene comer siempre lo mismo.
  • Mantener un peso adecuado para tu edad. Evite pesar mucho más o mucho menos de lo que debería.
  • Comer regularmente. Nuestro cuerpo necesita disponer de energía en forma regular a través del día.

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