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El Síndrome del refrigerador vacío

Así se le llama hoy a la condición que afecta a muchas personas mayores. Generalmente, viven solas y su refrigerador con suerte enfría una margarina, un par de jaleas y el menú del día. ¿De qué se alimentan? Es la pregunta de rigor.

El nutriólogo del INTA, doctor Daniel Bunout, dice que en la tercera edad suele darse una paradoja. "Al estudiarlos, uno encuentra muy pocas personas bajo peso, pero así y todo son un grupo muy vulnerable en términos nutricionales, porque su ingesta no es de buena calidad".

Motivos para alimentarse mal sobran, según se desprende del reciente estudio "Nutrición y cuidados del adulto mayor", que realizó en diciembre de 2004 el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) en coordinación con el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama).

Si bien podría influir el factor económico, el texto destaca principalmente la labilidad emocional y soledad que no incita a comer, la pérdida de piezas dentales o molestias con las prótesis, la disminución del gusto y el olfato, así como las dificultades funcionales para preparar o adquirir alimentos (por ejemplo, el acarreo de bolsas de supermercado).

El resultado: una dieta donde predominan los productos fáciles de preparar y consumir, es decir, más cargada a los carbohidratos y desbalanceada respecto de otros nutrientes esenciales.

De hecho, "hay dos problemas que nos preocupan mucho en el adulto mayor", advierte Bunout. Primero, entre el 20% y 30% es deficiente en vitamina B12 (presente en productos de origen animal como lácteos, huevos, carnes, pescado, etc.), la cual se supone podría influir en la función cognitiva y en la prevención de cáncer. Segundo, cerca del 50% tendría déficit de vitamina D (lácteos), lo que no es un detalle, pues se ha visto que quienes tienen esta carencia sufren más caídas y tienen menos fuerza.

Y agrega: "la mala alimentación de los adultos mayores no estaría incidiendo tanto en problemas de peso, sino más bien en que están perdiendo músculo, y esto se traduce en pérdida de funcionalidad y de independencia".

Así las cosas, quienes están atentos a su nutrición debieran consumir al día unas 3 tazas de leche (baja en grasa) o yogur; una presa de pescado, pollo, pavo o un huevo; dos platos de verduras cocidas, 2 a 3 frutas o jugos naturales; 1½ a 2 panes; 1 a 1½ tazas de legumbres cocidas (dos veces por semana, el resto de los días se reemplaza por arroz, fideos, sémola o papa cocida); no más de 6 cucharaditas de aceite vegetal al día ni 4 cucharaditas de azúcar; un máximo de dos huevos semanales y 6 vasos de agua diarios.

En lo posible, hay que sustituir las carnes rojas por legumbres, carne vegetal, atún o salmón en conserva; tener 4 comidas al día, ingerir lento y lavar los alimentos con mayor contenido de sal (aceitunas, conservas, etc.).

La buena noticia es que la industria ya ha asumido el tema y el próximo año podrían lanzar al mercado un alimento completo y formulado para una adecuada nutrición del adulto mayor. Hay que recordar que artículo 29 de la ley 19.496 establece que el que estando obligado a rotular los bines o servicios que produzcan expenden o preste, no lo hiciere, o faltare a la verdad en la, rotulación, la ocultare o alterare, será sancionado con multa de cinco a cincuenta unidades tributarias mensuales. También es importante el Reglamento Sanitario de los alimentos y el Código Sanitario, normativa que deben cumplir los alimentos que se expenden. Ante cualquier problema usted puede dirigirse a las respectivas SEREMIAS de salud o al SERNAC.

* Fuente EL MERCURIO

Más información en:

Recomendaciones para una alimentación saludable (diciembre de 2004)








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