Quise comprar una lavadora en un supermercado fui al local de Vitacura, del que soy cliente con un promedio de compras de $200 mil mensuales. Allí me enteré de los créditos que dan descuentos de 10% por pagos al contado. Era necesario suscribir un convenio y llené la solicitud. Mi sorpresa fue mayor al saber que fui rechazado porque la empresa que otorga el crédito es autónoma y no acepta a mayores de 70 años. Me habían pedido los antecedentes. ¿Es que se discrimina a la tercera edad? ¿Acaso tener documentos bancarios irreprochables por más de 40 años no es garantía? O ¿sólo los que tienen menos de 70 son serios y responsables?
La tercera edad se convierte en un atractivo mercado para los proveedores. Los adultos mayores de hoy no son los mismos de antes, sobre todo entre los 60 y 70 años. Han cambiado tienen energía y están activos. Ya no tienen la preocupación del dividendo o del pago de la universidad de sus hijos porque son etapas que ya pasaron. Por ejemplo, van mucho más al supermercado y por lo mismo tienen influencia en el consumo. Según datos de ”Mediática” un gran porcentaje gasta más de $5000 mensuales en entradas al cine teatro, compra de revistas, libros y diarios.
Pero el mercado ha reaccionado ante estos nuevos consumidores. Hasta hace poco se negaba la apertura de cuentas corrientes y de tarjetas de crédito bancarias a los mayores de 75 años. Tampoco se concedían créditos a corto plazo. Particularmente estricto en esa materia es el Banco Estado: como los créditos hipotecarios se conceden a un plazo de mínimo siete años, ya a los 68, los mayores quedan impedidos de comprar una propiedad dándola en garantía.
Aunque una persona mayor fuera solvente y pudiera demostrar ingresos suficientes, el banco se lo niega porque "no podemos darle seguro de desgravamen", es decir, aquel seguro mediante el cual –pagándo una póliza mensual- se da por saldada la deuda de quien fallece. Para dar mayor facilidad en el acceso al crédito en los adultos mayores. Estos seguros los negociará el banco como seguro colectivo para grupos de deudores y su otorgamiento no representa un cargo significativo para ellos.
La situación se hace más grave, discriminatoria y dañina económicamente cuando dos grandes cadenas de supermercados, empezaron a otorgar descuentos importantes sólo a quienes pagaran con sus propias tarjetas de créditos. Como los mayores de 75 años no tienen esas tarjetas, deben pagar el precio total sin descuento.
Esta realidad impulsó a Conadecus (Corporación Nacional de Consumidores y usuarios) a entrevistarse con el Presidente de la Asociación Gremial de Cadenas de Supermercados y solicitó buscar una salida a esta discriminación que está expresamente penada en la Ley del Consumidor. Hay varias soluciones como extender los seguros de desgravamen hasta los 90 años, cosa que algunas cooperativas de crédito y casas comerciales ya han hecho. El directorio de Conadecus está a la espera de la respuesta de la Asociación.
FUENTE: Conadecus, El Mercurio, Información Sernac.