- Pero Violeta, fuiste a la farmacia de la esquina y ¡tanto te demoraste!
- Te ha tocado vivir ese dicho “que la realidad supera cualquier fantasía”.
- Bastante a menudo
- Bueno, por eso me demoré.
- Mientras compraba, entró desesperado un señor pidiendo un remedio para que su hijo dejara de fumar, y entremedio, contó que el hijo lo golpeaba, le robaba, andaba vagando y estaban a punto de enfrentarse y como dijo él “donde los dos nos vamos a ir cortados”.
- Y tú ¿por qué te metiste?
- Porque me dio desesperación que no se diera cuenta que el problema no era el cigarro sino que la violencia.
- ¿Sacaste algo?
- Con él poco, pero el farmacéutico entendió perfectamente y terminó aconsejándolo. Tal vez entendió que una buena atención es algo más allá que entregar un remedio.
La verdad es que atender es una “mansa pega”, es casi como ser orientador, consultor. Uno recibe lo peor y lo mejor de las personas. Depende de cómo vengan.
- Y tú ¿crees que eso se entiende?
- Creo que depende de nosotros, de lo que exijamos como consumidores. Tenemos que hacer sentir que nos merecemos una excelente atención.
- Pero los vendedores siempre están estresados.
- Es que eso se lo tenemos que hacer saber a los responsables, no a ellos. Exigir que los capaciten, que les respeten los horarios, que trabajen el tema del stress. Que sean responsables con sus gentes.
- ¿Lo ves posible o es que te fuiste solamente a la fantasía?
- Pruébalo. En estos días de fiesta vas a tener muchas ocasiones de relacionarte con vendedores, exige una buena atención. Y si no, hazlo ver, pero no a él sino al responsable.
- Me diste una buena idea, voy a empezar ahora mismo. Hace tres días que una empresa quedó de llamarme para hacerme una reparación y todavía estoy esperando que se digne.
- Creo que tenemos que empezar a tender un puente entre estos dos mundos. Coexistimos en un mismo territorio y necesitamos acuerdos y compromisos.
- O sea “eso que llaman un mundo más justo”.
- Y sobre todo más humano.